El hombre que vendía sueños en botellas
Por María Teresa Rojas
Don Anselmo llegaba los domingos con una carreta de madera pintada de azul turquesa. En ella, cientos de botellas de vidrio sostenían lo que él llamaba 'sueños capturados'.
Nadie sabía de dónde los sacaba. Algunos decían que los pescaba en el río de madrugada, cuando la bruma era más densa. Otros juraban que los destilaba él mismo en un cuarto oscuro de su casa, con hierbas que crecían solo en los patios abandonados. Lo cierto es que cada botella contenía un papel enrollado, amarillento, con una historia escrita en letra menuda. 'No los leas de día', advertía Don Anselmo. 'Los sueños se desvanecen con la luz'.
